... que fueras la primera que supieras
qué frío puede hacer en primavera.
(Cuino Scornik, completa acá)
30.9.09
25.9.09
Mariposas
“Nadie me va a robar la sonrisa”, afirmás entre lágrimas. Yo te escucho a través de un teléfono que no acerca. Quiero creerte, sostenerte, abrazarte, contenerte. La maldita distancia de por medio. “Machacame, machacame”, me suplicás. Y yo descubro que no sirvo para psicóloga y me gana la bronca. Insulto de impotencia. Yo también le creí, yo tampoco pude advertirte.Yo se, amiga, que con él se caen muchos sueños y proyectos que siempre fueron tuyos. Yo se que siempre quisiste y diste lo mejor. Yo se amiga… no, no me digas llorando que vos también sos buena. Ya lo se amiga.
Destejemos sus mentiras y seguimos incrédulas. Y a vos te duele el alma, el pie y los ojos de tanto llorar. Y a mi me duele que te duela.
Yo creo, insisto, sostengo e intento convencerte de que esta es una nueva oportunidad. Yo te digo que te crecen las alas y sos una hermosa mariposa. Te reís de las pavadas. Pero te veo asomándote, saliéndote de tu capullo. Yo te veo amiga; es solo un esfuerzo más.
P.D.: perdón por el título del tema, pero escuchalo, cantalo y lloralo.
17.8.09
Loreley
El otro día me acordé de Loreley. No se por qué pero ahí estaba ella, muy instalada en el centro de mi memoria. Loreley era de esas personas que uno observaba aunque no quisiera, encerraba para mí un misterio que me atraía. Era morocha, Loreley. Usaba dos trenzas que acentuaban su carácter infantil y contrastaban con su cuerpo de mujer fatal. Escribía mal Loreley. Y eso en el taller de periodismo se notaba. Pero hasta a la profesora parecía caerle bien Loreley y le perdonaba hasta los errores más groseros.
Loreley se sentaba cerca mío, creo porque le gustaba un amigo. Aunque él estaba demasiado ocupado con sus ideas revolucionarias como para fijarse en Loreley. La profesora también lo quería a mi amigo, aunque creo que no de la misma manera que a Loreley.
Un día ella vino con sus trenzas y su pulover hippie y contó que estaba embarazada. Ahí estaba Loreley contando cómo cambiaba su vida. Terminamos el taller y no la volví a ver. Hasta que el otro día me acordé de ella. Cosas que pasan, como Loreley.
27.7.09
Himno de mi corazón

Es la tristeza empujando fuerte las lágrimas hacia afuera.
Es la angustia aplastando las cuerdas vocales.
Los nudos bloqueando el estómago y un vacío hecho carne.
Las ganas de abrazarte y saberte lejos. Y un te quiero mucho que no alcanza.
Es la angustia aplastando las cuerdas vocales.
Los nudos bloqueando el estómago y un vacío hecho carne.
Las ganas de abrazarte y saberte lejos. Y un te quiero mucho que no alcanza.
Y cito y recito:
"Sobre la palma de mi lengua
vive el himno de mi corazón
siento la alianza mas perfecta
que injusticia a media vos
la vida es un libro útil
para aquel que puede comprender
tengo confianza en la balanza
que inclina mi parecer
Nadie quiere dormirse aquí
algo puedo hacer
tras haber cruzado la mar
te seduciré
por felicidad yo canto
Nada me abruma ni me impide
en este día que te quiera amor
naturalmente mi presente busca
flores es de a dos
nada hay que nada prohiba
ya te veo andar en Libertad
que no se rasgue como seda
el clima de tu corazón
Nadie quiere dormirse aquí
algo debo hacer
tras haber cruzado la mar
te seduciré
solo por amor lo canto"
21.7.09
Cortes

Es extraño como la falta de luz te hace ver las cosas tan claras; te enfrenta a tu desnudez. Es la oscuridad que me excede, el sonido del reloj marcando mi anclaje a este espacio y este tiempo, aunque mis pensamientos se vayan persiguiendo tu recuerdo.
Te pienso, re redescubro, te invento, te escamoteo. Y sí, te siento. Aún resuena tu respiración en mi nuca y oigo las distintas y las diferentes frases, los tonos, los colores.
Resurgen tus sabores en mi boca, tu piel entre mis dedos y tus labios en los míos.
Recuerdo que dijiste que te excitaba mucho, que me deseabas. Y coincidimos en la misma cama, aunque de coincidencia eso tuvo poco. Más tarde dijiste que te gustaba mucho, y éramos dos, y esta vez no hubo tiempo ni para buscar un colchón.
Pero un día te dije que te quería, y vos repetiste eso de la excitación, la calentura y el deseo. Y ese día sí hubo colchón, y besos salados, y caricias con sabor a poco y nada... más.
Te pienso, re redescubro, te invento, te escamoteo. Y sí, te siento. Aún resuena tu respiración en mi nuca y oigo las distintas y las diferentes frases, los tonos, los colores.
Resurgen tus sabores en mi boca, tu piel entre mis dedos y tus labios en los míos.
Recuerdo que dijiste que te excitaba mucho, que me deseabas. Y coincidimos en la misma cama, aunque de coincidencia eso tuvo poco. Más tarde dijiste que te gustaba mucho, y éramos dos, y esta vez no hubo tiempo ni para buscar un colchón.
Pero un día te dije que te quería, y vos repetiste eso de la excitación, la calentura y el deseo. Y ese día sí hubo colchón, y besos salados, y caricias con sabor a poco y nada... más.
17.7.09
10.7.09
De preguntas e incertezas
¿Qué extraña fuerza lleva a alguien a quien le acabo de contestar
"No me molestes más, no me interesa hablar con vos"
a contestarme, sin que le tiemble la voz,
"Te deseo, ¿podés entenderlo?"?
No. No puedo entenderlo. Por eso pregunto.
"No me molestes más, no me interesa hablar con vos"
a contestarme, sin que le tiemble la voz,
"Te deseo, ¿podés entenderlo?"?
No. No puedo entenderlo. Por eso pregunto.
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